miércoles
Rutinaria rutina
A veces me olvido de las cosas importantes, no miro el cuadro, miro los detalles. De repente pasa algo que te sacude el piso, que te hace ver las cosas desde otra realidad y pluf, estoy otra vez aburrida, rutinaria, me olvidé de nuevo de todo lo que tengo.
Detrás de todo solo hay una mujer

Me sentí Susana Giménez cuando una total desconocida me elogió el color de pelo en un ascensor. En el momento tratré de buscar la manera de retribuirle el elogio, juro que lo busqué, la miré de arriba a abajo para ver qué cosa podía mencionar, pero no lo logré. En vez de estar contenta por haber recibido un halago, me sentí culpable toda la tarde.
ESTO OCURRIÓ
CAMINANDO POR LA CALLE,
EN MI CABEZA
lunes
Granja
No. Mi abuelo no fue al Sur con los soldados. Y sobre todo, no. Mi abuelo no necesitó satisfacer sus necesidades con una gallina, menos con una oveja.
Tiempo
Quisiera agarrar el destornillador y desajustar los tornillitos, sacarle el vidriecito y meter los dedos adentro. Mover las agujas un rato, adelantar, ganar tiempo y por dios, dejar de perderlo.
domingo
Me picó el negativismo
Hay veces en que simplemente dan ganas de tirar el caballete de la mesa y que se caiga todo al piso. Eso que era un equilibrio dejaría de serlo, habría que juntar todo y acomodarlo de nuevo. En otras palabras, mandar todo a la mierda y ver qué sale.
Buenos olvidos
Una a veces se olvida que los hombres pueden ayudar.
Ayer me acordé, cuando un colombiano muy simpático le dijo a un borracho que nos estaba molestando que éramos su esposa y prima, que no se meta con nosotras.
Ayer me acordé, cuando un colombiano muy simpático le dijo a un borracho que nos estaba molestando que éramos su esposa y prima, que no se meta con nosotras.
jueves
37
Ha estado esperando el colectivo por unos interminables 20 minutos, tan distintos a los 20 minutos de besos apurados que se le pasan volando siempre. Por fin, lejos en la avenida, divisa el número 37, mete la mano en el bolsillo del pantalón, toma las monedas y levanta el brazo izquierdo dos cuadras antes de que el colectivo llegue por temor a que no le pare.
Una vez arriba, no puede evitar mirar a los otros pasajeros y la elección del asiento es nula, porque hay uno sólo vacío y ni siquiera junto a la ventana.
Se sienta. A su lado, un hombre vestido de colores oscuros y mirada perdida ni se percata de su presencia y ella, no puede evitar rondarlo con los ojos, hasta que se detiene en sus manos que sostienen un libro, la biblia.
Ella nunca creyó en nada, así que la lectura de su compañero no le llama demasiado la atención. Sus ojos siguen moviéndose dentro del colectivo y llegan a los de un chico que rápidamente esquiva su mirada. Algo encorvado hacia delante, ahora con los ojos clavados en sus textos y ella, muriéndose por saber qué lee. Rayuela sabría más tarde cuando al cerrarlo, el muchacho dejara al descubierto su título.
Una vez arriba, no puede evitar mirar a los otros pasajeros y la elección del asiento es nula, porque hay uno sólo vacío y ni siquiera junto a la ventana.
Se sienta. A su lado, un hombre vestido de colores oscuros y mirada perdida ni se percata de su presencia y ella, no puede evitar rondarlo con los ojos, hasta que se detiene en sus manos que sostienen un libro, la biblia.
Ella nunca creyó en nada, así que la lectura de su compañero no le llama demasiado la atención. Sus ojos siguen moviéndose dentro del colectivo y llegan a los de un chico que rápidamente esquiva su mirada. Algo encorvado hacia delante, ahora con los ojos clavados en sus textos y ella, muriéndose por saber qué lee. Rayuela sabría más tarde cuando al cerrarlo, el muchacho dejara al descubierto su título.
ESTO OCURRIÓ
EN EL COLECTIVO,
EN MI CABEZA
miércoles
Aterrizaje forzado
Uno tiene solo un segundo para darse cuenta, y lo peor de todo es que cuando te avivás, ya es tarde para volver atrás.
Son esos momentos en que uno tiene que tener 200% de reflejos para poder prevenirlo o sino Zas!, cagaste. Uno ve al piso cada vez más cerca y piensa "Ya fue, estoy jugadísimo".
No hay con que darle, cuando uno está destinado a caer, va a aterrizar en el piso.

Hoy me tropecé en la calle.
Son esos momentos en que uno tiene que tener 200% de reflejos para poder prevenirlo o sino Zas!, cagaste. Uno ve al piso cada vez más cerca y piensa "Ya fue, estoy jugadísimo".
No hay con que darle, cuando uno está destinado a caer, va a aterrizar en el piso.
Hoy me tropecé en la calle.
martes
Sólo dos pensamientos
Charlaba animadamente con su compañera de asiento. El viaje parecía ser de esos bien largos y gracias a la distracción, el tiempo pasaba más rápido.
En algún momento, se distrajo y miró hacia el asiento de enfrente... era él! Al lado suyo estaba su inseparable amigo. Ellos también conversaban y se reían mucho. No sabía como hacer para que la vean porque estaba del lado de la ventana, pero no quería dejar pasar la oportunidad de hablarle.
No se bien cómo, pero las vieron. Se acercaron y saludaron. Ella no pudo darle un beso porque la distancia entre el pasillo y el asiento era demasiado grande. Se quedaron los dos parados en el pasillo, dando inicio a una conversación casual.
Mientras los demás hablaban ella lo miraba y sólo podía pensar en qué lindo que estaba y cuántas ganas tenía de invitarlo a su cumpleaños. ¿Quién sabe? Tal vez esa fuera la oportunidad perfecta para mover alguna ficha...
La conversación seguía y dentro de su cabeza sólo estaban estos dos pensamientos. Se dio cuenta que debía descolgarse de la palmera y hablar... Por algún motivo su amiga se levantó y se fue, lo mismo hizo el amigo de él. Se quedaron ellos dos hablando hasta que apareció un niño entre ellos. Era cómo él en miniatura, igualito, idéntico, la misma cara pero en el cuerpo de un niño. Era su hermanito, Ariel.
En algún momento, se distrajo y miró hacia el asiento de enfrente... era él! Al lado suyo estaba su inseparable amigo. Ellos también conversaban y se reían mucho. No sabía como hacer para que la vean porque estaba del lado de la ventana, pero no quería dejar pasar la oportunidad de hablarle.
No se bien cómo, pero las vieron. Se acercaron y saludaron. Ella no pudo darle un beso porque la distancia entre el pasillo y el asiento era demasiado grande. Se quedaron los dos parados en el pasillo, dando inicio a una conversación casual.
Mientras los demás hablaban ella lo miraba y sólo podía pensar en qué lindo que estaba y cuántas ganas tenía de invitarlo a su cumpleaños. ¿Quién sabe? Tal vez esa fuera la oportunidad perfecta para mover alguna ficha...
La conversación seguía y dentro de su cabeza sólo estaban estos dos pensamientos. Se dio cuenta que debía descolgarse de la palmera y hablar... Por algún motivo su amiga se levantó y se fue, lo mismo hizo el amigo de él. Se quedaron ellos dos hablando hasta que apareció un niño entre ellos. Era cómo él en miniatura, igualito, idéntico, la misma cara pero en el cuerpo de un niño. Era su hermanito, Ariel.
ESTO OCURRIÓ
EN EL COLECTIVO,
EN MI CABEZA,
EN UN SUEÑO
lunes
De humos y otras yerbas III
En un principio era gracioso, insolito y nunca visto. Es como que invadió la ciudad de a poco, se fue metiendo entre los edificios y se recontra instaló, con un contrato de alquiler de más o menos dos semanas.
Nadie sabe bien de donde vino. Nadie parecía darle una solución concreta ni parecía tomar acción en el problema.
Después se tornó serio y de a poco nos empezamos a preocupar. Todos con dolor de cabeza, alergias y ojos irritados. Complicado.
Así de rápido como vino, se fue. Raro, extraño, confuso.
Nadie sabe bien de donde vino. Nadie parecía darle una solución concreta ni parecía tomar acción en el problema.
Después se tornó serio y de a poco nos empezamos a preocupar. Todos con dolor de cabeza, alergias y ojos irritados. Complicado.
Así de rápido como vino, se fue. Raro, extraño, confuso.
domingo
Ojalá matemática
Nunca me gustó la matemática, exceptuando claro está, los momentos en que mágicamente comprendo y averigüo el valor de las x.
Hoy no es un día distinto de los demás, la matemática sigue sin gustarme, pero no puedo evitar pensar, ojalá algunas cosas se resolvieran con ecuaciones y fórmulas resolventes.
Hoy no es un día distinto de los demás, la matemática sigue sin gustarme, pero no puedo evitar pensar, ojalá algunas cosas se resolvieran con ecuaciones y fórmulas resolventes.
El talle justo
Bailaba al son de la música y se sentía una pop star. Miraba todo a su alrededor y sentía que estaba como en una película. Dejaba caer los brazos y ladeaba la cabeza, y se compenetraba al máximo con los compases de la canción de moda.
Era el centro de la fiesta y estaba pasandola realmente bien. La fiesta le sentaba bien.
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