viernes

Clochards

La gente, atareada, camina sin parar por la avenida. La lluvia implica el lamento de siempre, pero esta vez es peor porque llueve desde ayer y no parece que el sol vaya a aparecer por un par de días. La semana está terminando, así que todos están pensando en las ganas de que el día se acabe, de que den las seis y puedan librarse de toda responsabilidad.
Pero ahí sentados, ellos dos, como dos clochards, están ausentes de todo, refugiándose de las incesantes gotas. Casi como si fueran insignificantes para la enorme ciudad, pero al mismo tiempo, los únicos de la vereda. Nadie se para a mirarlos, nadie les dirige la palabra, pero todos los ven.
Los miro y parece como que estuvieran atrapados en una burbuja de magia. La lluvia no les importa, y tampoco el frío. Ríen y se besan. Ríen y se besan.

2 personas ya largaron:

Luciano Mastropietro dijo...

reir y besar
reir y besar
reir y besar

y volver a casa, y leer blogs.

Luciano Mastropietro dijo...

Hace varios días dijiste que no podías esperar más para que empiece el invierno. Mirá, yo se que esa estación del año invariablemente va a llegar, pero hoy, justamente por el día de hoy, te hecho toda la culpa. Y te odio un poco.

Nose, fijate. Mi culpa no es si no podés dormir a la noche.