martes

Obligaciones

La puerta está ahí. A pocos pasos.
Sabés que es sólo cuestión de levantar el pie (preferentemente el derecho) y apoyarlo unos centímetros adelante. Después levantar el pie restante y repetir la acción. Moverte, caminar.
Pero, como si tuvieras los pies pegados al piso, con un pegamento que se te mete por adentro, hasta arriba, hasta tu cabeza, se mete de a poquito, abre espacio sin que te des cuenta y empieza a asentarse, se pone cómodo, se busca una almohada, se queda ahí. Y ni hablemos de la posibilidad de que te deje opinar. No. No podés avanzar, y punto final. Te quedás ahí, dije.
Cuántas veces hiciste cosas, moviste el cuerpo sin pensarlo y no tardaste nada, ni un segundo pensaste en cómo hacerlo. Simplemente lo hiciste.
Ahora no.
La puerta sigue ahí. Incluso está abierta, es sólo cruzarla.
Y sabés, bien en el fondo, que en un tiempo, cuando todo esto ya haya pasado, vas a pensar lo fácil que resultaba resolver la situación, caminar esos pasos y seguir.
Pero lamentablemente, tenemos malas noticias: no estás en el final, estás acá y por una cuestión de tipo casi matemática, espacio-temporal, no podés unir el principio y el final, tenés que transitarlo.

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Morella·~ dijo...

'En mi cabeza, en mi cabeza, en mi cabeza, va dando vueltas.'
No sé si escuchaste esa canción de Johansen. Siempre que leo esta etiqueta me acuerdo de esa canción.

Me sucedió muchas veces esta situación. Pero hoy me ocurrió a la inversa. Moví mi cuerpo, caminé, pensé en cosas, y no sabía cómo carajo, ni por qué estaba ocurriendo todo eso. Será cuestión de buscar el equilibrio.

Un beso carolisima.

siempre puedes olvidar dijo...

mmm...q lindo... me vi sentado en esa cama...sin mover un musculo, esperando a q las cosas cambien solas...
las sigo...bye